El tratamiento del cáncer de mama metastásico tiene como principal objetivo controlar la enfermedad, aliviar los síntomas y mejorar la calidad de vida del paciente. Aunque no se puede curar de forma definitiva, los tratamientos buscan frenar el crecimiento del tumor, reducir su tamaño y prolongar la supervivencia.
Gracias a los avances en medicina, las tasas de supervivencia han aumentado, ofreciendo a las pacientes más opciones para manejar la enfermedad, e incluso cronificarla en algunos casos.
En el siguiente vídeo, la Dra. Sonia Pernas, oncóloga médica y Jefa de la Unidad de Cáncer de Mama del Instituto Catalán de Oncología – IDIBELL, te explica el papel que tienen las personas con cáncer de mama metastásico a la hora de poder decidir su tratamiento.
Debido a que cada caso de cáncer es único, los tratamientos se personalizan según las características específicas del tumor y las necesidades del paciente, teniendo en cuenta factores como el subtipo del cáncer, la localización de las metástasis y el estado general de salud.
Combinación de medicamentos para destruir las células cancerosas o frenar su crecimiento.
Este tratamiento se utiliza principalmente en cánceres de mama metastásico agresivos o cuando otros tratamientos no son efectivos. Puede administrarse de manera continua o intermitente, según la respuesta del tumor y los efectos secundarios.
Fármacos que identifican y atacan a componentes específicos de las células cancerosas, minimizando así el daño a las células normales o sanas, para detener su crecimiento y propagación.
Se enfocan en alteraciones genéticas o moleculares que promueven el crecimiento del tumor. Los tratamientos incluyen fármacos que bloquean receptores específicos o inhiben vías de señalización celular. Ejemplos incluyen terapias para tumores HER2 positivos (ej. trastuzumab, pertuzumab), así como tratamientos dirigidos a otras proteínas o vías como PI3K (ej. alpelisib), mTOR (ej. everolimus), y AKT (ej. ipatasertib), entre otros.
Estimula al sistema inmunológico para que reconozca y ataque las células cancerosas.
Este tratamiento es particularmente útil en subtipos de cáncer de mama metastásico, como el triple negativo. Medicamentos como el atezolizumab y el pembrolizumab pueden usarse en combinación con otros tratamientos para mejorar la respuesta.
Se emplean en cánceres de mama metastásico que son positivos para los receptores hormonales (estrógeno y progesterona). Estos tratamientos bloquean o reducen la producción de hormonas que alimentan el crecimiento del cáncer.
Pueden incluir inhibidores de aromatasa (ej. letrozol, anastrozol, exemestano), bloqueadores del receptor de estrógenos (ej. tamoxifeno) y agonistas de GnRH que reducen la producción de estrógeno (leuprolida, goserelina).
Uso de radiación de alta energía para destruir las células cancerosas o reducir el tamaño de los tumores en áreas localizadas.
Se emplea para tratar metástasis en huesos, cerebro o pulmones, aliviando el dolor y controlando el crecimiento tumoral. También se puede utilizar en casos de metástasis cerebrales para reducir el tamaño del tumor y aliviar la presión intracraneal.
Puede ser una opción para extirpar metástasis localizadas, especialmente cuando estas se limitan a un único órgano o área del cuerpo.
En algunos casos, también se puede realizar cirugía para reducir el tamaño de las metástasis o aliviar los síntomas, como el dolor en áreas específicas.
Investigaciones médicas diseñadas para evaluar nuevos tratamientos o combinaciones de terapias en pacientes con cáncer de mama metastásico.
Participar en un ensayo clínico puede ofrecer acceso a tratamientos innovadores antes de que estén disponibles de forma generalizada.
strategias complementarias que ayudan a mejorar la calidad de vida de las pacientes. Estas terapias no tratan directamente la enfermedad, pero pueden aliviar síntomas, reducir efectos secundarios y mejorar el bienestar físico y emocional.
Incluyen el uso de medicamentos para el control del dolor y otros síntomas, técnicas como la acupuntura, el yoga o la meditación, programas de ejercicio físico adaptado (Módulo 5), asesoramiento nutricional (Módulo 6) y apoyo psicológico a través de la psicooncología (Módulo 7).
En el siguiente vídeo, la Dra. Agostina Stradella, oncóloga adjunta a la Unidad de Cáncer de Mama y Unidad Fase I del Instituto Catalán de Oncología y miembro de la Junta de GEICAM, te explica cuáles son los pasos a seguir en el manejo de toxicidades derivadas del tratamiento.
Los tratamientos para el cáncer de mama metastásico pueden causar efectos secundarios, pero no todas las pacientes los experimentan ni con la misma intensidad.
Estos efectos dependen del tipo de tratamiento, la dosis y la respuesta individual de cada persona. Con un manejo adecuado, es posible reducir su impacto y mejorar la calidad de vida durante el tratamiento.
Los efectos secundarios pueden variar en función
del fármaco que se administre:
Efectos comunes:
Efectos poco frecuentes, pero a tener en cuenta:
Función cardíaca: Trastuzumab, pertuzumab (se realizan controles cardiológicos periódicos para detectar cualquier cambio).
Salud pulmonar: Trastuzumab deruxtecan (en casos poco frecuentes, puede causar inflamación pulmonar, por lo que se monitorean síntomas como tos o dificultad para respirar).
Metabolismo: Alpelisib, everolimus (pueden afectar los niveles de azúcar en sangre, controlándose con ajustes en la alimentación o medicación si es necesario).
Recuento sanguíneo: Sacituzumab govitecan (puede reducir los glóbulos blancos, por lo que se realizan análisis periódicos y, si es necesario, se ajusta la dosis).
En el siguiente vídeo, la Dra. Agostina Stradella, oncóloga adjunta a la Unidad de Cáncer de Mama y Unidad Fase I del Instituto Catalán de Oncología y miembro de la Junta de GEICAM, te explica desde su perspectiva el futuro de los tratamientos de cáncer de mama metastásico.