¿Has recibido la noticia de que el cáncer de mama que te trataron en el pasado ha reaparecido y ahora se presenta en forma de metástasis? ¿Es la primera vez que te diagnostican cáncer de mama y te han informado que se encuentra en una etapa avanzada con metástasis?
En este espacio de la Asociación Española de Cáncer de Mama Metastásico, elaborado en colaboración con un equipo multidisciplinar de especialistas, te ofrecemos información básica, rigurosa, contrastada y actualizada para ayudarte a comprender mejor tu enfermedad.
Nuestro objetivo es que puedas, junto con tu equipo médico, tomar decisiones informadas sobre su manejo, fomentar el autocuidado de tu salud y explorar las distintas opciones de tratamiento disponibles.
El cáncer es una enfermedad caracterizada por la proliferación descontrolada de células anormales que han perdido sus mecanismos de regulación normal.
En condiciones normales, las células humanas se forman y multiplican para formar células nuevas a medida que el cuerpo las necesita. Cuando las células envejecen o se dañan, mueren y las células nuevas las reemplazan. No obstante, a veces, este procese no sigue este orden y las células anormales o dañadas se forman y multiplican cuando no deberían y forman tumores.
El cáncer de mama es una enfermedad en la que algunas células del tejido mamario crecen de manera descontrolada, formando un tumor que puede invadir los tejidos cercanos o diseminarse a otras partes del cuerpo.
Es el tipo de cáncer más común entre las mujeres y representa aproximadamente el 30% de todos los casos diagnosticados en España.
Se estima que en 2024 se detectaron alrededor de 36.395 nuevos casos.
A lo largo de su vida, aproximadamente 1 de cada 8 mujeres desarrollará esta enfermedad. La mayoría de los casos se diagnostican en etapas tempranas, donde los avances en detección y tratamiento han permitido que la tasa de supervivencia a cinco años supere el 82-85%. Sin embargo, en algunos casos, el cáncer puede progresar y extenderse a otras zonas del cuerpo, dando lugar al cáncer de mama metastásico.
El cáncer de mama no es una enfermedad única, sino un conjunto de tumores con diferentes características biológicas.
Según su origen y comportamiento se clasifica en:
Carcinoma ductal
Se origina en los conductos mamarios y es el tipo de cáncer de mama más frecuente.
Carcinoma lobulillar
Se desarrolla en los lóbulos de las glándulas de la leche y es el segundo tipo más frecuente.
Otros tipos menos comunes
Enfermedad de Paget mamaria, cáncer de mama inflamatorio, carcinoma mucinoso, medular, entre otros.
Según su perfil molecular
Además de esta clasificación, los tumores de mama se agrupan según su perfil molecular, lo que influye en cómo crecen y responden a los tratamientos. Los diferentes subtipos de cáncer de mama se clasifican principalmente en función de tres factores:
Receptores hormonales (RH o HR)
Si las células tumorales tienen receptores para las hormonas estrógeno (RE o ER) y/o progesterona (RP o PR), lo que permite que estas hormonas estimulen el crecimiento del tumor. Estos tumores son conocidos como receptores hormonales positivos.
Receptor-2 del factor de crecimiento epidérmico humano (HER2)
Algunos tumores tienen una sobreexpresión de HER2, una proteína que promueve el crecimiento celular. Estos tumores se consideran HER2 positivos.
Proteína KI-67
Este marcador indica la tasa de proliferación celular, es decir, qué tan rápidamente se están dividiendo las células cancerígenas
Subtipos más comunes
Luminal A
Receptores hormonales positivos, HER2 negativo y un índice bajo de proliferación (Ki67 baja).
Luminal B
Receptor de estrógeno positivo, receptor de progesterona negativo/positivo, HER2 negativo/positivo y un índice alto de proliferación (Ki67 alta).
HER2 Positivo
Receptores hormonales negativos y HER2 positivo.
Triple negativo
No expresan receptores hormonales ni HER2.
En el cáncer de mama, conocer el subtipo específico es fundamental, ya que tiene un impacto directo en el pronóstico, la agresividad de la enfermedad y las opciones de tratamiento.
Cada subtipo tiene un comportamiento biológico diferente, lo que afecta tanto la velocidad de progresión del tumor como su respuesta a los tratamientos. Los tumores luminales A, por ejemplo, suelen ser menos agresivos y responden bien a las terapias hormonales, lo que puede proporcionar un pronóstico más favorable. En cambio, los tumores HER2 positivos son más agresivos y requieren de terapias dirigidas.
Además, un diagnóstico preciso de estos subtipos permite una mejor personalización del tratamiento, ya que ciertos tumores son más sensibles a terapias específicas. Esto no solo mejora la eficacia del tratamiento, sino que también ayuda a evitar tratamientos innecesarios o menos efectivos