El cáncer de mama puede diseminarse a diversas partes del cuerpo, siendo los lugares más frecuentes:
Aunque no se puede predecir con certeza dónde se presentarán las metástasis, hay ciertas tendencias según el tipo de cáncer diagnosticado:
Cánceres hormonales (luminal A y B):
Tienden a diseminarse con mayor frecuencia en los huesos.
Tumores HER2 positivos:
En comparación con los hormonales, presentan una mayor propensión a diseminarse a hígado, pulmones y cerebro, y una menor frecuencia en los huesos.
Tumores triple negativos:
En comparación con los hormonales, presentan una mayor propensión a diseminarse a pulmones, cerebro e hígado, y una menor frecuencia en los huesos.
Cuando el cáncer de mama (tumor primario) se disemina a otras partes del cuerpo, las células que forman estos tumores metastásicos (tumores secundarios) siguen siendo células de cáncer de mama.
Por ejemplo, si el cáncer de mama se extiende a un hueso, el tumor que se desarrolla en el hueso está compuesto por células de cáncer de mama, no de células óseas. Esto significa que, aunque el tumor esté localizado en el hueso, sigue siendo un cáncer de mama, y se tratará como tal, no como un cáncer de hueso.
Cuando el cáncer de mama se disemina a otras partes del cuerpo, los síntomas pueden variar según la ubicación y la extensión de la metástasis, así como por otros factores individuales.
No todas las personas experimentan los mismos síntomas, y estos pueden cambiar con el tiempo a medida que la enfermedad progresa.
En algunos casos, las metástasis pueden ser asintomáticas en sus primeras etapas y detectarse solo mediante pruebas de imagen. En otros, pueden causar síntomas específicos según el órgano afectado. A continuación, se presentan los síntomas más frecuentes según la localización de la metástasis:
Cuando se diagnostica un cáncer de mama metastásico o se sospecha que el cáncer se ha diseminado más allá de la mama y los ganglios linfáticos cercanos, es necesario realizar pruebas de extensión. Estas pruebas, que incluyen análisis de sangre y estudios de imagen, permiten determinar las partes del cuerpo afectadas por las metástasis y evaluar la magnitud de la enfermedad.
La elección de las pruebas depende de diversos factores, como los síntomas, el subtipo del cáncer y los hallazgos clínicos previos. No todas las pruebas son necesarias en todos los casos, sino que se seleccionan según las necesidades de cada paciente. La combinación de estas herramientas permite un diagnóstico preciso, lo que facilita la planificación de un tratamiento personalizado.
Las pruebas para diagnosticar cáncer de mama metastásico pueden incluir (pero no se limitan a):
Análisis de sangre
Marcadores tumorales
Aunque no son específicos, ciertos marcadores tumorales pueden estar elevados en pacientes con cáncer de mama metastásico. Estos análisis no se utilizan para diagnosticar por sí solos, pero pueden ayudar a monitorizar la respuesta al tratamiento o a detectar recurrencias.
Hemograma completo
Para evaluar el estado general de salud y detectar anomalías que puedan indicar la presencia de metástasis, como alteraciones en los glóbulos rojos, blancos o plaquetas.
Pruebas de función hepática y renal
Pueden ayudar a detectar problemas en órganos afectados por las metástasis, como el hígado o los riñones.
Pruebas de imagen
Radiografía de tórax
Puede detectar metástasis pulmonares o problemas relacionados en los pulmones.
Tomografía computarizada (TC)
La TC de tórax, abdomen y pelvis es útil para identificar metástasis en los pulmones, hígado, ganglios linfáticos distantes y otros órganos. Proporciona imágenes detalladas de las estructuras internas del cuerpo.
Resonancia magnética (RM)
Es especialmente útil para detectar metástasis en tejidos blandos como el cerebro, hígado y la médula espinal. La RM también puede ser útil para evaluar los huesos y los ganglios linfáticos.
Gammagrafía ósea (escáner óseo)
Se utiliza para detectar metástasis en los huesos. En este procedimiento, se inyecta una pequeña cantidad de material radiactivo que se acumula en las áreas de los huesos donde hay actividad anormal, como las metástasis.
Tomografía por emisión de positrones (PET-CT)
Combina la tomografía computarizada con una imagen de la distribución de una sustancia radiactiva en el cuerpo. Las células cancerosas suelen tener un metabolismo más activo, lo que les permite absorber más de estos marcadores, facilitando la identificación de áreas con metástasis. Es útil para detectar metástasis en todo el cuerpo y evaluar su extensión.
Ecografía
En algunos casos, como para evaluar metástasis hepáticas o ganglios linfáticos, se puede utilizar la ecografía para obtener imágenes en tiempo real.
Biopsia
Biopsia de metástasis (si es necesario)
En algunos casos, cuando se identifican posibles metástasis en un órgano, se puede realizar una biopsia para confirmar que las células en esa área son de cáncer de mama metastásico. Esto es especialmente útil si el diagnóstico no está claro o si es necesario confirmar el tipo de cáncer para tomar decisiones terapéuticas.
Ecografía
Exploración por ultrasonido (en casos específicos)
Cuando se detectan ganglios linfáticos agrandados o anormales, se puede realizar una ecografía para evaluar más detalladamente la estructura y determinar si hay signos de metástasis.